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Franco Colapinto logra su mejor actuación en la F1 en el GP de Canadá 2026

Sin vueltas en la práctica, obligado a aprender sobre la marcha y con un fin de semana que empezó torcido. En Canadá, Colapinto fue sexto, sumó fuerte para Alpine y confirmó que lo de Miami no había sido casualidad.

Franco Colapinto logra su mejor actuación en la F1 en el GP de Canadá 2026

El circuito de Montreal suele funcionar como una pista con memoria. No perdona al que llega tarde, no espera al que necesita entender el auto con calma y no tiene paciencia para los fines de semana prolijos de laboratorio. La pista exige adaptación rápida, confianza en frenada, tolerancia al riesgo y una relación bastante sana con los muros. Franco Colapinto llegó a Canadá con todo eso en discusión.

El Gran Premio empezó mal. De esos comienzos que te doblan el libreto en la primera página. Sin vueltas en la única práctica, con el auto detenido por un problema eléctrico y con la obligación de salir directamente a competir contra el reloj, el argentino quedó obligado a correr el fin de semana desde atrás, aunque la planilla todavía no lo mostrara.

Pero ahí apareció la mejor versión de Colapinto con Alpine: la que no necesita que todo esté ordenado para empezar a construir. La que junta información en movimiento, se adapta a un auto que todavía está terminando de descubrir y convierte un viernes torcido en un domingo histórico con su sexto puesto.

Canadá dejó un resultado enorme, sí. Pero dejó algo más importante: una confirmación. Lo de Miami no había sido un destello aislado. El Alpine A526 actualizado empezó a hablar un idioma que Franco entiende mejor. Y cuando un piloto empieza a sentirse cómodo, la Fórmula 1 cambia de volumen.

VIERNES: UN FIN DE SEMANA HIPOTECADO DESDE EL PRIMER TURNO

¿Cómo terminó la carrera de Colapinto en Canadá?

Foto: TWJB Photography/BWT Alpine Formula One Team.

El viernes de Colapinto en Canadá duró apenas tres minutos. No es una metáfora, aunque podría serlo. La única tanda de entrenamientos libres del fin de semana, clave por tratarse de una fecha con formato sprint, se terminó para él antes de empezar de verdad. Una falla en la batería del motor eléctrico de la unidad de potencia Mercedes-Benz dejó sin potencia al Alpine A526 y lo mandó al garaje sin vueltas útiles.

En una pista sucia, con poco grip y con los muros siempre cerca, ese golpe inicial fue enorme. Colapinto no perdió solo tiempo de pista: perdió referencias, perdió sensación real con el auto y perdió la posibilidad de probar un alerón trasero que hasta ese momento apenas conocía en simulador. Mientras Pierre Gasly completaba el trabajo de pista, Franco tuvo que apoyarse en cámaras onboard, datos del equipo y una capacidad de adaptación que ya empieza a ser marca registrada.

Después del cambio de batería -sin penalización, porque era la segunda del año dentro del límite permitido-, Colapinto salió directamente a la clasificación sprint. Completamente crudo. Sin vueltas previas. Sin margen para entrar en ritmo con comodidad. Y aun así pasó la SQ1 con un 1m15s484 que lo dejó décimo en ese primer corte. Del otro lado del box, Gasly quedó comprometido y no llegó a abrir su última vuelta después de la bandera roja provocada por el golpe de Fernando Alonso.

franco colapinto canada 2026

Foto: TWJB Photography/BWT Alpine Formula One Team.

El argentino volvió a quedar por delante del francés por tercera clasificación consecutiva, contando las dos de Miami y la sprint canadiense. No era un dato menor: hasta pocas carreras antes, Gasly había sido el que exprimía mejor el paquete de Alpine. Desde Miami, con las actualizaciones, el equilibrio interno empezó a moverse.

En SQ2, Colapinto marcó 1m14s702 y quedó 13º, a 155 milésimas de Carlos Sainz, que metió al Williams en el décimo lugar cuando ya caía la bandera. No le alcanzó para entrar en SQ3, pero la lectura real era otra: con apenas cuatro vueltas lanzadas en todo el día, Franco había salvado un viernes que venía con cara de incendio.

Después de la jornada, Colapinto puso el diagnóstico en perspectiva: “Teniendo en cuenta cómo empezamos el día, casi sin rodar en la práctica libre, creo que hicimos un buen trabajo en la clasificación sprint. La pista estaba muy sucia y con poco agarre, así que necesitabas tiempo en el auto y muchas vueltas para seguir aprendiendo”. No era una excusa. Era la descripción exacta del problema.

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Foto: TWJB Photography/BWT Alpine Formula One Team.

También le dio valor al trabajo del equipo: “Fui aprendiendo mucho durante la clasificación sprint, en una sesión muy difícil, así que nos adaptamos bastante bien. Hay que reconocerle al equipo que tuvo el auto listo y preparado después de lo que había pasado en la práctica”. En ese punto se empezó a construir el fin de semana. No desde la velocidad pura, sino desde la recuperación.

Steve Nielsen, director del equipo, fue igual de claro: Alpine había quedado “a la defensiva” desde la práctica. La escudería había planificado pruebas y comparaciones con ambos autos, pero el problema de Colapinto y una tanda poco limpia de Gasly arruinaron el programa. Canadá arrancó con Alpine perdiendo terreno frente a Williams, Racing Bulls y Audi. La pelea por ser el mejor del resto cambiaba de manos carrera a carrera, y Montreal no parecía un territorio especialmente cómodo para Enstone.

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Foto: TWJB Photography/BWT Alpine Formula One Team.

El sprint del sábado fue el primer momento en el que Colapinto pudo descubrir de verdad qué tenía entre manos. Largó 13º y salió bien. Superó a Gabriel Bortoleto, que quedó casi detenido al acelerar, y enseguida se metió en una pelea intensa con Nico Hülkenberg. El alemán defendió al límite, Franco bajó dos ruedas al pasto y aun así sostuvo la maniobra. En una vuelta, había ganado dos posiciones.

Ahí empezó la parte más interesante del sábado: el ritmo del A526 apareció en carrera. Colapinto venía de un viernes sin práctica real, de una clasificación sprint hecha a los tumbos y de neumáticos medios que ya tenían uso. No había una biblioteca previa. Todo era lectura en vivo.

Y la lectura fue buena. Muy buena. El argentino empezó a girar más rápido que Sainz, entre tres décimas y medio segundo por vuelta, hasta que lo superó para quedar noveno. No llegó a Arvid Lindblad, que estaba octavo y en zona de puntos, porque la diferencia ya era demasiado grande. Pero la carrera corta dejó una señal clara: Alpine no tenía la vuelta rápida más fuerte del lote medio, pero sí tenía ritmo para competir.

Colapinto lo explicó con naturalidad después: “Fue un buen día y un sábado sólido en general, con cosas positivas tanto en el sprint como en la clasificación. Estoy feliz y orgulloso del trabajo que estamos haciendo juntos como equipo, y siento que está empezando a dar resultado con actuaciones más consistentes como esta”.

La frase importante es esa: actuaciones más consistentes. Porque el sábado no fue solo una remontada simpática en una carrera corta. Fue una confirmación de tendencia. En Miami, Colapinto había sido fuerte. En Canadá, después de un viernes torcido, volvía a sostenerse.

El noveno puesto en el sprint dolió por poco. “Estuvimos cerca de sumar un punto saliendo desde el puesto 13 y el ritmo se sintió mucho mejor que el día anterior”, dijo Franco. “Pude competir con los autos que tenía alrededor. Estaba persiguiendo a Arvid por el último punto, pero nos quedamos afuera, y eso fue un poco frustrante cuando estás tan cerca”.

La frustración, en este caso, era una buena noticia. El viernes había sido de supervivencia. El sábado a la mañana, Colapinto ya estaba lamentando no haber sumado.

SÁBADO CLASIFICACIÓN: LA RADIO QUE CAMBIÓ EL CLIMA

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Foto: TWJB Photography/BWT Alpine Formula One Team.

La clasificación principal terminó de acomodar el fin de semana. Colapinto pasó a Q3 y se aseguró el décimo lugar de partida para el Gran Premio. En la radio explotó con un grito que resumió el alivio y la convicción: “¡Vamos, yes, buen trabajo!”. No era una celebración teatral. Era la descarga de un piloto que había empezado el viernes sin poder girar y, 24 horas después, estaba entre los diez mejores de la clasificación.

En Q1, el argentino tuvo un pequeño momento de tensión al avisar por radio que sentía un problema en los frenos. Desde el muro le respondieron que no veían nada anormal. Franco siguió, hizo tres intentos y cerró con 1m14s466 para pasar el corte. Gasly también avanzó, pero quedó detrás: Colapinto le sacó 232 milésimas.

En Q2 apareció la diferencia más fuerte. Franco marcó primero 1m14s045 y luego bajó a 1m13s857 para meterse décimo y ganarse el boleto a Q3. Gasly quedó lejos, condicionado por incomodidad general con el auto y por daños en el piso tras golpear una marmota en pista, según explicó Alpine. Hülkenberg y Sainz fueron las amenazas directas para ese último lugar entre los diez, pero Colapinto hizo lo que tenía que hacer cuando había que hacerlo.

En Q3 volvió a mejorar. Marcó 1m13s697 y terminó décimo, detrás de un Arvid Lindblad que fue una de las grandes apariciones del fin de semana. Pero para Alpine, la foto era contundente: por segunda carrera consecutiva, Colapinto era la referencia interna.

Franco no vendió humo. Dijo que el décimo puesto era probablemente lo máximo posible: “En clasificación volvimos a estar cerca de Arvid, y ellos se vieron muy fuertes, así que el décimo puesto probablemente era lo mejor a lo que podíamos aspirar”. Esa lectura importa porque muestra algo básico y a veces olvidado: un piloto puede estar feliz sin perder medida. Colapinto sabía que había hecho una gran clasificación, pero también sabía dónde estaba Alpine en el mapa real.

Nielsen reforzó esa mirada: “Franco hizo otro gran trabajo para meterse en Q3 y ahora tiene una posición competitiva de largada para mañana. Su ritmo en el sprint fue fuerte y, si hubiéramos tenido un viernes más limpio y una mejor clasificación sprint, estamos seguros de que podría haber estado bien metido en la pelea por los puntos del sprint”.

Para Gasly, el diagnóstico fue más áspero. Alpine probó cambios de puesta a punto y componentes aerodinámicos para hacerlo sentir más cómodo, pero el francés seguía sin estar “a gusto” con el paquete. Nielsen fue cuidadoso, pero dejó claro que no era normal verlo tan lejos de donde el equipo esperaba. La comparación interna ya no era una anécdota: empezaba a ser un tema deportivo.

DOMINGO: EL SEXTO PUESTO QUE LE DIO VOLUMEN A TODO

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Foto: TWJB Photography/BWT Alpine Formula One Team.

El domingo Colapinto logró su mejor resultado en Fórmula 1 al terminar sexto. Y aunque esa frase alcanza para sostener cualquier título, el fondo de la historia es más potente. El argentino venía de ser séptimo en Miami, hasta entonces su mejor resultado, y en Canadá no solo repitió el nivel: lo mejoró. Sumó ocho puntos, llegó a 15 en la temporada y cerró la gira norteamericana con la sensación de que algo cambió de verdad.

La carrera empezó con el cielo cargado y una amenaza de lluvia que desordenó la grilla antes de apagar los semáforos. Algunos equipos apostaron por neumáticos intermedios cuando apenas caían unas gotas. McLaren fue el caso más evidente. Lando Norris y Oscar Piastri largaron con una elección que, con la pista seca, se volvió insostenible en cuestión de vueltas. Ambos debieron parar enseguida y esa decisión abrió una ventana enorme para quienes habían leído mejor la situación.

Colapinto largó décimo, pero el problema técnico de Lindblad antes de la partida ya le había regalado una posición. Luego, los McLaren quedaron fuera de secuencia y el argentino apareció séptimo sin necesidad de forzar una maniobra. La suerte también corre, aunque en Fórmula 1 solo sirve si estás preparado para cobrarla. Esta vez, después de varios domingos donde los autos de seguridad y las circunstancias le habían jugado en contra, la moneda cayó del lado correcto.

A partir de ahí, Franco hizo lo más importante: sostuvo el lugar con ritmo. Con neumáticos medios, en una pista de bajo agarre y todavía traicionera en algunos sectores, empezó a construir una diferencia sobre Liam Lawson. Desde la vuelta 11, especialmente, giró con una ventaja que llegó a ser de hasta ocho décimas por vuelta respecto del neozelandés. Ese primer stint fue clave. No tuvo el dramatismo de una maniobra al límite, pero tuvo algo más valioso: control.

franco colapinto canada 2026

Foto: TWJB Photography/BWT Alpine Formula One Team.

El abandono de George Russell, que venía en plena batalla en la punta, elevó a Colapinto al sexto lugar. Ahí apareció otra dimensión de la F1 2026: los cuatro equipos principales siguen estando lejos del resto, pero cuando uno de sus autos falla, el mejor del pelotón medio tiene que estar listo para capturar el premio. Alpine lo había hecho en Miami. Lo repitió en Canadá.

El único gran sobresalto llegó en la salida de boxes. Al reincorporarse, Franco pisó una línea blanca húmeda, el auto perdió la cola y terminó rozando el muro. El golpe dañó el endplate del alerón delantero y dejó tocada la suspensión trasera izquierda, pero no lo obligó a reparar ni le quitó rendimiento de manera decisiva. A partir de ahí, administró. Con inteligencia, con tensión y con la calma de quien entiende que algunos domingos no se ganan atacando, sino trayendo el auto entero.

Gasly también sumó, con un octavo puesto valioso desde el 14º lugar de partida. Para Alpine fue un doble final en puntos, 12 unidades para el campeonato de Constructores y una ampliación de su ventaja en el quinto lugar. Para Colapinto, fue algo más íntimo y más deportivo a la vez: la prueba de que su curva ascendente no dependía de una sola pista, ni de una sola tarde inspirada.

 

Fuente: Automundo

Automundo

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