El equipo Alpine de Fórmula 1, que tendrá a Franco Colapinto compitiendo desde el inicio del campeonato, empezará el certamen 2026 con un empujón importante: para el Gran Premio de Australia recibiría la misma especificación de unidad de potencia Mercedes que utilizará el equipo de fábrica. Es una diferencia relevante respecto de las pruebas de Barcelona y Bahréin, donde Alpine habría usado una versión más “probada” y conservadora.
La postura de Mercedes de cara a este año de tantos cambios fue bastante lógica. En una temporada con reglamento nuevo y con cuatro equipos para abastecer, el fabricante alemán habría elegido proteger a sus tres equipos cliente, McLaren, Williams y Alpine, con una especificación ya validada para completar sus programas de trabajo sin dolores de cabeza. Mientras tanto, el equipo oficial habría tenido acceso a una versión de desarrollo más reciente.

La clave es lo que viene ahora: con la homologación del motor encima (la fecha límite es el 1 de marzo) y el arranque del campeonato en Australia el próximo domingo 8 de marzo, los clientes pueden esperar recibir la misma especificación que el equipo de fábrica. Y ahí es donde Alpine siente el “boost”.
Aunque las diferencias entre especificaciones serían pequeñas, el punto central para la escudería de Colapinto es este: si había algo de rendimiento extra guardado, ahora debería aparecer.
LA REGLA QUE LO CAMBIA TODO: IGUALDAD OBLIGATORIA
La Fórmula 1 es estricta con la igualdad entre el equipo oficial y los clientes en materia de unidad de potencia. Los fabricantes deben presentar una homologación válida para todos los equipos que reciben ese motor, y no pueden existir modos secretos o hardware exclusivo que deje al cliente sin acceso a performance.
En otras palabras: si Mercedes llega a Melbourne con su especificación final, Alpine tiene derecho a esa misma base de motor. No por gentileza. Por obligación reglamentaria.

Un motor más evolucionado no convierte automáticamente a Alpine en candidato a ganar carreras. La performance en F.1 no es un interruptor. Es un sistema: chasis, aerodinámica, peso, refrigeración, suspensión, eficiencia, correlación de datos… todo juega.
Pero sí hay un beneficio real y concreto: Alpine arranca el campeonato con menos desventaja potencial que la que sugerían los tests si efectivamente estaba usando una especificación más conservadora.
En un escenario de pelotón medio -donde muchas veces las diferencias son de décimas- una mejora pequeña puede impactar en cosas muy visibles como mejor velocidad punta (o mismo ritmo con menos drag), mejor capacidad de defensa en rectas, mejor tracción si la entrega de potencia es más aprovechable y, sobre todo, más margen de puesta a punto porque el equipo no está tapando un problema con configuración. Dicho simple: quizás no cambia la vida, pero ordena el arranque.
Para Colapinto, el valor de esto también es psicológico (y eso en F.1 importa más de lo que se admite en público). Comenzar el año con un “upgrade” tangible -y encima respaldado por una regla de igualdad- baja la ansiedad típica del “¿con qué estamos corriendo realmente?”.
Porque cuando el motor es un signo de pregunta, todo el auto se vuelve un signo de pregunta. Y de eso Alpine sabe mucho… Por eso para un equipo que necesita certezas tener un motor sin concesiones no es un detalle: es el primer golpe sobre la mesa de la temporada.
Fuente: Automundo